Si vienes sin contexto, este es el orden sensato para no perder tiempo.
Un LLM predice texto, no “comprende” el mundo como una persona. Aun así, puede ser tremendamente útil si se le da contexto, herramientas y un objetivo claro.
Un chatbot responde. Un workflow encadena pasos fijos. Un agente decide pasos, consulta herramientas y corrige el rumbo si algo cambia.
No existe “el mejor modelo” universal. Hay modelos más rápidos, más baratos, más multimodales o mejores para coding y razonamiento.
Cuando entiendas el modelo, aprende cómo conectarlo a datos y comportamientos reutilizables.
Ahí es donde todo se vuelve operativo: sesiones, runtime, execution, ACP, subagents y control real.